Anatemas
Anatemiza las pasiones,
guarecidas por la flema: maldita vindicta! Es esta mi pena.
Sueños rosáceos se marchitan al
desdén del vituperio y el oprobio; y
las pequeñas raíces se anonadan en
las aguas de la indiferencia y el
olvido, aunque este a mi no arriba.
Fragil, tierna y dulce;
es la unica rosa nacarada,
que cayó de los cielos
y en mis entrañas quedó clavada,
Es la blanca rosa, tiernamente
sonrosada, rodeada de suaves
pétalos, que despiden el aroma que
no se olvida, ese perfume divino que
embriaga de trementina. Suaves
pétalos que se abren cual alegre
sonrisa.
Una perla, y se habrá redimido el
mundo. Un intento, y sabrá si sería
facundo. Un error. Todo se ha
perdido.
Delicada, delicada, delicada.
Bella naturaleza, y existencias desdichadas.
guarecidas por la flema: maldita vindicta! Es esta mi pena.
Sueños rosáceos se marchitan al
desdén del vituperio y el oprobio; y
las pequeñas raíces se anonadan en
las aguas de la indiferencia y el
olvido, aunque este a mi no arriba.
Fragil, tierna y dulce;
es la unica rosa nacarada,
que cayó de los cielos
y en mis entrañas quedó clavada,
Es la blanca rosa, tiernamente
sonrosada, rodeada de suaves
pétalos, que despiden el aroma que
no se olvida, ese perfume divino que
embriaga de trementina. Suaves
pétalos que se abren cual alegre
sonrisa.
Una perla, y se habrá redimido el
mundo. Un intento, y sabrá si sería
facundo. Un error. Todo se ha
perdido.
Delicada, delicada, delicada.
Bella naturaleza, y existencias desdichadas.


