
Hace un tanto de tiempo, me encontré un texto de otra religión, que bien puede llamársele secta, aunque ellos lo nieguen. Era una especie de folleto, que más bien cabe como tebeo, iluminado y vilipendioso. Aunque ésta última calidad, sólo aplicaba en los sapiens que discurren sus ideales.
Pues bien, todo empezó... Así merece ser descrita éste relato, que bien puede ser la estadística adecuada, que demuestra la forma de cualificar de los testigos de jehová. Una secta intolerablemente discriminatoria. Que, aunque es conocido de todos la capacidad de todos para inquirir en delitos; los jehovitas, así llamados en este relato, alarman de su probidad inmanente, de su calidez e iluminación mental y espiritual. Sin embargo, haciendo uso de su exégesis, fueron paridos en éste universo, pretiriendo, obviamente, aquellos clonados ocultos, negando su calidad como hijos del Hombre,-recuerden que usaré términos jehovitas-ya que, como hijos, fuimos creados a su imágen y semejanza, seres perfectibles pero, nunca perfectos. Seres pecaminosos, hermanables; la atrición: única disparidad. Sentencia irrebatible, demostrada por la abnegación de sus féminas, o la proscripción de diversión sexual, que a citeriores siglos, ha sido considerada como "perversión". Sin embargo, ésta es definida como un cambio en una tendencia. Pero, que un pastor afirmé tal sentencia, sería aseverar la calidad falaz, mujigata y sectaria de su iglesia.
En otra sección del folleto, encontré "¿Por qué no hay unidad en el mundo?"; era un texto que redactaba, un par de hechos, citeriores y ulteriores, de la lid incoada por G.W. Bush. Citaban palabras desbocadas por Blair y Rumsfeld; mostrando, a modo subjetivo, el quid espiritual de la guerra. Siendo todo ésto, un proemio proclive al vicisitudinario evangelio. De ahí, partieron a un fragmento antinacionalista pero, no iba en contra del fascismo o Hitler. Era una yuxtaposición de salmos y tergiversaciones de las denotaciones de los mandatarios. Los jehovitas, conforman la secta detractora del órden mundial, un tanto comunistas.Sus basamentos eran algo como "...jehová se opone a la organización de los hombres, se opuso contra las naciones tal como lo dice el salmo... Solo debe haber un gobernador mundial, tal como lo dice el salmo anterior en el que jehová proclama la tierra suya y a él debemos pedirla: `y yo declaro ésta tierra como mi posesión, a mi deberan pedirla´. Además jehová nos mostró su descontento cuando los hombres crearon las naciones, ello lo muestra en la siguiente cita del salmo anterior: `...y llegará el día en que todas las naciones caigan bajo mi mano...´". Éste tipo de barrabasadas, aberraciones ingentes, me prosternan en una afasia; causada menos por la naturaleza de las falacias que por la existencia de sectarios. Anonadaré este tema hasta convertir sus profecías anárquicas y apocalípticas en meras nimiedades:
1) Es una contradicción afirmar que jehová es detractor de que los hombres se organicen, ésto último refiriendo a política. Acaso la secta, conformada por un pastor hipócrita, cientos de sectarios, mismos que poseen autoestima exigua, por iglesia, oficios saturados por lisonjas y sobaquina-esto último, debido al acompañamiento de las zalamerías con levar manos y antebrazos; acaso los acercará mas a jehová, o es un remedo de la vetusta torre de Babel-no son una organización jerárquica.
2) Si fuése cierto, aquello que dicen que jehová no gusta de la organización mundial, sería contradecir nuestra cualidad de seres perfectibles. Ésto no quiere decír que en un tiempo seremos perfectos, sino siempre quedaremos debajo de la delgada filolástica de la perfección. Como criaturas perfectibles necesitamos un líder, característica que nos ha preservado como especie. Ergo, negar la necesidad de jerarquías, de líderes, de naciones y burocracia, es tanto como negar su calidad de hijos del Hombre, o como ellos le llaman jehová. Eso los convierte en meras herejías. Demostrado queda que razonar es una proscripción de las sectas.
3) Dios no debelaría naciones enteras, dejando sin valedor a sus feligreses, que aunque son pocos, todos adquirimos la imperfección, y somos proclives al pecado; el único subterfugio, que volvería valederas las sentencias jehovitas, es que jehová nos creo a modo de experimento, para, luego de un par de eones: asolarnos. Eso sería una herejía contra cualquier religión, mas para una secta.
La revista, ahora asolada, se dice ser asaz proba; tal como lo demuestra la sección de cartas, que no es menos que un estadístico de la trivialidad con la que se dirigen a los pueblos: "Cartas a jehová". En dicha sección, se jactan de ser jehovitas-o como ellos se denominan: testigos de jehová-y se denotan ególatras, lo cual no es incorrecto, desde el arista humanístico, pero los jehovitas son iluminados, son los testigos del reino de jehová, son el producto consumado de la interpolación del ego y la extrapolación de la razón. La sección epilogaba las cartas que reciben de los jehovitas del orbe. Había una en la que reparé a manera especial, no la citaré textualmente, ya que el vendaval del tiempo, no me lo permite, solamente la semblanza: Un prepúber, llamado Olaloun, del África austral, desandando el camino de la escuela, encontró una billetera con 45 usd. Llegó a su casa y le dijo a nadie de su hallazgo. Al alborear, entró a la escuela y entregó la billetera a su maestro, mismo que se sorprendió de la probidad de su párvulo (eso es realmente exasperante). La billetera, pertenecía a un colega del maestro de Olaloun. La carta, menta como los demás niños de la escuela lo convirtieron en el escornio diario; hasta que se perdió otra billetera, de otro maestro-así como lo lees, pareciera un cuento de Grimm. Pero nó. Es una escritura jehovita-de la misma escuela. El maestro de Olaloun, esperó al véspero para formar en saetas a los alumnos, ésto para revisar quién había hurtado la billetera. Llegado el turno de Olaloun, éste se levantó, y es en las siguientes citas, que dada la obcecación que me produjeron, se concatenó mis taras mentales: "...y cuando mi maestro me vió me dijo: `No Olaloun, tu no te levantes, sé que eres testigo de jehová y no puedes robar´ y se continuó checando a los otros niños. Después me enteré que encontraron la cartera en los bolsillos de uno de los niños que se habían burlado de mí. Desde entonces no me avergüenzo y quiero que todos sepan que soy un testigo de jehová". Las últimas tres palabras estaban escritas en mayúsculas, si redactáse así, mi relato sería menos pérfido, y aceptaría las veleidades de una secta lerda. Creí que eran cuentos de especie motivacional, para infantes. Sin embargo, no, imagino ya concebiste una opinión.
El pastor jehovita, inquiere en el meollo de sus sectarios, no solo hurta una virtud humana, se dice conocer el mundo, así amilana cualquier sectario o primíparo-es el prejehovita o futuro jehovita, es el individuo al que acaban de invitar los jehovitas activos-subversivo. El pastor, no conoce y no razona la existencia térrea; es característica su egregia atrición que solo se parangona con su temeridad onerosa. El diezmo que exigen, no solo los sustenta en ascesis, también mantiene el salon de oficios, la transportación del pastor, y repara los problemas pecuniarios de los negocios y empresas del pastor de meollos.
Una secta solo puede sustentarse, en la medida en que los sectarios confíen en su líder. Así, las voliciones de los jehovitas, quedan supeditadas al veleidoso desiderátum del `pastor´. Así que la ablación de la enzootia, ocurrirá despues de abluciones del meollo.