Carne de sima I
Es una esfera cristalina que se desliza con aparente dirección, pero desconoce su sino.
Esto último no lo sé, solamente lo creo; aunque, en ulteriores pensamientos, creo que en aquello creo. Pareciera un sentimiento, es asaz astroso y pendenciario; pero es muy efímero y temporario.
No sé de dónde vino, ni a dónde va. No sé porqué vino, y solo conjeturo qué es y porqué está. Es una existencia más. Es consistente y sólida, aunque un tanto acuosa.
También creo que es finita, y que el infinito es sólo la existencia, la misma nada contenida en el todo de la existencia. Si bien, la esfera sé que es de dimensiones escasas... ¿Pero comparado contra qué? Acaso no hemos definido la nada como el complemento del todo. ¿No posee, cualquier existencia, mayor dimension que la nada? Detestaría que se confundieran mis vagas acotaciones con los ditirambos de aquel malogrado alcoholico.
No es atrición, no es pena ni vergoña. Es una esfera consistente, acuosa y displiciente. No obstante, toda esta zarandaja de adjetivos son efímeros también. Rememoremos que solo la existencia es infinita, la materia existente. Los adjetivos, las palabras lazadas al viento, las sensaciones del vientre, las líneas chirriantes de este texto y las frases inconexas en el consciente.
El azar es la justificación que le damos a nuestra oscura cadena de causalidades; siendo ésta la mera causa del subjuntivo, del desiderátum humano. Con todo, se desea aquello que no se tiene, aquello que se pretende adquirir. Somos todos cegatos. Y esas falacias metafísicas de la clarividencia no son más que vulgares sofismas. Ay de aquellos que creen en la totipotencialidad del cerebro! Ay de aquellos que creen en el misticismo del aura y demás sardonias!
Solo somos reacciones químicas y consciencia. Nada más. Las percepciones, los sentimientos, las emociones, los deseos, los pensamientos. Siga usted enumerando y verá las causas en un libro de biología. La religión es la forma más fácil de organizar a la sociedad, pero no la más eficiente. Con dificultad se crearán religiones; será más fácil disociarlas. Las existentes deberán adaptarse a las demostraciones de conocimiento - no deberían ser llamadas 'descubrimientos'-. El primitivo ígnaro debía sustentar su consciencia y su desconocimiento de la cadena de causalidades, a una estructura creíble, y por consecuencia, inveterada en los conocimientos inmediatos e independiente, en un falaz intento, de los conocimientos venideros.
Así, la gota declina y sucumbe. Y solo representa la ínfima pieza del sistema presente, en alguna medida del futuro: enteramente del pasado. Habrá de andar por lugares tempestuosos, donde muchas gotas ya corrieron; las sendas todavia estarán humedas, aun así no sirven de guía previsora.
Al día de hoy, resta mucho por dirimir, pero la razón no entiende de desvelos.
Esto último no lo sé, solamente lo creo; aunque, en ulteriores pensamientos, creo que en aquello creo. Pareciera un sentimiento, es asaz astroso y pendenciario; pero es muy efímero y temporario.
No sé de dónde vino, ni a dónde va. No sé porqué vino, y solo conjeturo qué es y porqué está. Es una existencia más. Es consistente y sólida, aunque un tanto acuosa.
También creo que es finita, y que el infinito es sólo la existencia, la misma nada contenida en el todo de la existencia. Si bien, la esfera sé que es de dimensiones escasas... ¿Pero comparado contra qué? Acaso no hemos definido la nada como el complemento del todo. ¿No posee, cualquier existencia, mayor dimension que la nada? Detestaría que se confundieran mis vagas acotaciones con los ditirambos de aquel malogrado alcoholico.
No es atrición, no es pena ni vergoña. Es una esfera consistente, acuosa y displiciente. No obstante, toda esta zarandaja de adjetivos son efímeros también. Rememoremos que solo la existencia es infinita, la materia existente. Los adjetivos, las palabras lazadas al viento, las sensaciones del vientre, las líneas chirriantes de este texto y las frases inconexas en el consciente.
El azar es la justificación que le damos a nuestra oscura cadena de causalidades; siendo ésta la mera causa del subjuntivo, del desiderátum humano. Con todo, se desea aquello que no se tiene, aquello que se pretende adquirir. Somos todos cegatos. Y esas falacias metafísicas de la clarividencia no son más que vulgares sofismas. Ay de aquellos que creen en la totipotencialidad del cerebro! Ay de aquellos que creen en el misticismo del aura y demás sardonias!
Solo somos reacciones químicas y consciencia. Nada más. Las percepciones, los sentimientos, las emociones, los deseos, los pensamientos. Siga usted enumerando y verá las causas en un libro de biología. La religión es la forma más fácil de organizar a la sociedad, pero no la más eficiente. Con dificultad se crearán religiones; será más fácil disociarlas. Las existentes deberán adaptarse a las demostraciones de conocimiento - no deberían ser llamadas 'descubrimientos'-. El primitivo ígnaro debía sustentar su consciencia y su desconocimiento de la cadena de causalidades, a una estructura creíble, y por consecuencia, inveterada en los conocimientos inmediatos e independiente, en un falaz intento, de los conocimientos venideros.
Así, la gota declina y sucumbe. Y solo representa la ínfima pieza del sistema presente, en alguna medida del futuro: enteramente del pasado. Habrá de andar por lugares tempestuosos, donde muchas gotas ya corrieron; las sendas todavia estarán humedas, aun así no sirven de guía previsora.
Al día de hoy, resta mucho por dirimir, pero la razón no entiende de desvelos.



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hola!
buena definición de los que somos "reacciones quimicas y consiencia"
me gusto el texto...
saludos
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