Sima
Las cicatrices que se embebena la vera del desiderata son inmarcesibles.
La piel debiese subsanarse y el yugo de lahumanidad abandonarse.
Pero no hay más.
Es propio de los hombres que se imprequen entre sí, y se amen en sociedad:
el tósigo viperino.Basta a las cursilerías. No supiera yo cuán fácil es la alevosía,
es de esas mujeres merceneriasy complacientes. Mas, una vez degustada,
no se puede olvidar. Es la cicatríz que queda en su lugar.
Más se tense el arco del Amor, más profundo es el socavón.
Son simas en la anchurosa y húmeda piel, que sangrarán cada tarde,
en el ocaso, en cada orvallo vesperal, sudoso e inundado en humedad.
Pocas emociones hienden la piel, quiero decir,
casi ninguna atraviesa los velos celulares,
los vasos sanguíneos, las inervaciones neuronales;
esas que se clavan en la médula y en la corteza cerebral,
de esas que difícilmente olvidarás.
Pero los sentimientos siempre tañen dentro de nosotros.
Ellos son la voluntad y nuestros nervios las cuerdas.
Su melodía, las acciones que nos provocan, los efectos.
Vaya lugar tan trivial donde dirimimos nuestras cuestiones!
Cierto. Quizá mañana. Buena noche.
La piel debiese subsanarse y el yugo de lahumanidad abandonarse.
Pero no hay más.
Es propio de los hombres que se imprequen entre sí, y se amen en sociedad:
el tósigo viperino.Basta a las cursilerías. No supiera yo cuán fácil es la alevosía,
es de esas mujeres merceneriasy complacientes. Mas, una vez degustada,
no se puede olvidar. Es la cicatríz que queda en su lugar.
Más se tense el arco del Amor, más profundo es el socavón.
Son simas en la anchurosa y húmeda piel, que sangrarán cada tarde,
en el ocaso, en cada orvallo vesperal, sudoso e inundado en humedad.
Pocas emociones hienden la piel, quiero decir,
casi ninguna atraviesa los velos celulares,
los vasos sanguíneos, las inervaciones neuronales;
esas que se clavan en la médula y en la corteza cerebral,
de esas que difícilmente olvidarás.
Pero los sentimientos siempre tañen dentro de nosotros.
Ellos son la voluntad y nuestros nervios las cuerdas.
Su melodía, las acciones que nos provocan, los efectos.
Vaya lugar tan trivial donde dirimimos nuestras cuestiones!
Cierto. Quizá mañana. Buena noche.



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